Si notas visión nublada, encandilamiento nocturno o cambios frecuentes de graduación, es momento de una valoración.
La indicación de cirugía se define tras la revisión clínica y estudios complementarios.
Exploramos síntomas, uso de lentes, enfermedades asociadas y medimos tu visión a distintas distancias.
Permite observar el cristalino y detectar la opacidad compatible con catarata.
Medición de presión intraocular (cuando aplica) y revisión de retina tras dilatar la pupila.
Según el caso: biometría para cálculo de LIO (p.ej., Lenstar), topografía corneal, OCT y microscopía especular.
Tu oftalmóloga te orientará considerando tu visión, hábitos y expectativas.
“Volví a manejar de noche sin encandilarme.”
“La explicación fue clara y el proceso sencillo.”
“Buena orientación sobre el tipo de lente y costos.”
Agenda tu valoración y recibe un plan claro para recuperar tu visión.